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PRIMERA ETAPA (1840-1878)
H i s t o r i a
Hablar de la Muy Ilustre y Santa Hermandad de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder y Nuestra Señora de la Esperanza de Alicante, es hablar de siglo y medio de historia de nuestra Semana Santa, 160 años de historia que comienzan en 1840 con la venida desde tierras florentinas de la talla de una Virgen Dolorosa continuando hasta nuestros días y en la que se alternan épocas de bonanza y alegrías con otras salpicadas de dificultades y tristezas que llegaron a poner en peligro incluso su propia existencia.

Para una mejor comprensión y ubicación en el tiempo, por parte del lector, hemos seccionado la historia de la Hermandad en 4 etapas bien diferenciadas.
Los orígenes de la Hermandad, podemos situarlos en el año 1840 cuando el Ilustrísimo Señor D. Víctor Cristóbal Salvetti, cónsul florentino en nuestra ciudad, trae tras uno de sus múltiples viajes a su Florencia natal, una imagen de la Virgen Dolorosa portando, entre sus manos, una corona de espinas. Dicha imagen, de autor desconocido y perteneciente a una de las mejores escuelas florentinas, podríamos datarla en las últimas décadas del siglo XVIII.

La imagen se veneraba en la capilla que la familia Salvetti poseía en el Convento de San Francisco, ubicado en el “Barriet de la Muntanyeta”. El convento ocupaba lo que actualmente es la Delegación de Hacienda.
Este barrio quedaba situado fuera de las murallas de la ciudad y estaba formada por pequeñas y diseminadas viviendas de gentes humildes que en su mayoría eran pescadores y marineros. Fue tal la fe y devoción popular que despertó la imagen, entre los habitantes del barrio, que hizo pensar a D. Arturo Salvetti, hijo de D. Víctor Cristóbal, junto a un gran número de vecinos y feligreses en fundar una Cofradía cuya imagen titular fuese esa Virgen Dolorosa.

Expuesta la idea a D. Víctor Cristóbal y al Abad del Convento, se hace realidad y es fundada, en el año 1860, la Cofradía de la Virgen Dolorosa siendo nombrado primer presidente D. Víctor Cristóbal Salvettti.

En escaso tiempo, la Cofradía, toma gran auge integrándose en ella gentes de toda condición social, tanto familias de rancio abolengo como humildes vecinos de la barriada.

En aquella época la imagen ya era conocida con los sobrenombres de “La Virgen de la Corona de Espinas” o “La Virgen de Salvetti”.

La Junta de Gobierno se solía reunir en la sala capitular del Convento, donde el Guardián de la comunidad religiosa, custodio de la imagen y enseres de la Cofradía, solía dar exhortaciones, consejos e indicaciones para que fuesen llevados a la práctica por los cofrades que abonaban mensualmente una cuota de dos reales de vellón para el soporte económico de la corporación.

El cortejo procesional, que se organizaba y salía el Miércoles Santo desde el Convento, bajaba formando filas, en su mayoría por mujeres, por la izquierda hasta la esquina de la calle de Jerusalén descendiendo hasta la calle de San Francisco, subiendo por ella y se rodeaba la Plaza de San Francisco, entrando en la vieja calle de las Delicias por la del Molino, regresando posteriormente al Convento. Acompañaban a la imagen de la Virgen de la Corona de Espinas un gran número de devotos que vestían túnica de color blanco con peto y remates de color morado y se tocaban con un capirote desarmado y colgante por la espalda, dejando el rostro al descubierto. El escudo era un corazón sangrante traspasado por un puñal grabado sobre metal dorado que se llevaba colgado del cuello por medio de un cordón. La Imagen era portada a hombros por devotos y la escoltaban los pescadores y marineros de la barriada. La presidencia, solía estar formada por el presidente de la Cofradía, las autoridades del barrio y toda la comunidad franciscana con su Guardián.

En 1875, fallece D. Víctor Cristóbal Salvetti, sucediéndole en el cargo su hijo Arturo. Tres años más tarde, en 1878, siendo secretario D. Fco. J. De Gimbeu, se redactan las primeras reglas que fueron aprobadas por el Obispo de la Diócesis, el Excmo. Y Rvdmo. Doctor D. Pedro María de Cubero y López de Padilla que otorgó a la Cofradía sus primeras indulgencias. En este reglamento que como anécdota diremos fue editado por D. J. Braceli, se decía que la Cofradía se denominaba “Asociación de la Soledad que tuvo María Santísima al pié de la Cruz” aunque al poco tiempo pasó a denominarse “Cofradía de la Corona de Espinas”.

En aquella época, había en nuestra ciudad un escaso número de Hermandades y Cofradías que solían desfilar procesionalmente durante la Semana Santa sin seguir un itinerario común y con total independencia. Estos desfiles procesionales eran cerrados el Viernes Santo por la procesión del Santo Entierro. Por tal motivo, el conocido Abad Penalva que regía el Cabildo de la colegiata de Alicante, y con el propósito de dar un mayor esplendor a la procesión oficial del Santo Entierro, propone y consigue de las autoridades competentes, se haga un único desfile con la participación obligada de todas las Hermandades y Cofradías quedando suspendidas las restantes procesiones. La Junta de Gobierno de la Cofradía, al estar en desacuerdo con dicha decisión, convoca un Cabildo General Extraordinario, en el que se decide no participar en el obligado desfile del Viernes Santo y crear el Patronato de la Cofradía de Nuestra Señora de la Corona de Espinas, a fin de evitar posibles sanciones por parte de la autoridad civil y eclesiástica.

Con esta decisión, podríamos decir que concluye la primera etapa de la vida de la Cofradía, que si bien no desfila procesionalmente por las calles de Alicante, sigue existiendo y ofreciendo culto a la Virgen Dolorosa de la Corona de Espinas.
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