|
 
JESÚS DEL GRAN PODER
La imagen del Señor del Gran Poder, fue realizada por el imaginero ANTONIO CASTILLO LASTRUCCI, inspirado en el mas puro realismo barroco sevillano, donde supo enlazar de manera excepcional el dolor de Cristo hombre y el poder de Cristo Dios.
La talla del Nazareno con la cruz a cuestas se realizó en 1942 en los talleres de Catillo Lastrucci de Sevilla y tuvo, según reza el contrato, un coste de 7.000 pesetas, siendo entregada en Octubre del mismo año.
Realizada en madera de cedro y policromada destinada al culto y procesional, es de tamaño natural, con una altura total de 1,89 cms y fue realizada para ser vestida. Las extremidades superiores tienen la posibilidad de movimiento en tres partes: muñeca, codo y hombro.
En la observación directa de su anatomía y fisonomía se puede apreciar un modelado perfecto en pies, manos y cabeza. Su patetismo y la fuerza desgarradora de su impresionante zancada, su agonía y sufrimiento portando sobre sus hombros la Cruz, nos inclina a considerarle como una de las obras con más fuerza e intensidad de Castillo Lastrucci.
La imagen del Señor ha sido restaurada entre 2003 y 2004.
[ volver ]
 
MARÍA SANTÍSIMA DE LA ESPERANZA
La Virgen de la Esperanza es una imagen de candelero de base ovalada y escultura en madera policromada para vestir. Fue gubiada por CASTILLO LASTRUCCI en 1943 en madera de cedro y mide 1,61 mts y tuvo un coste de 3.000 pts. El tono de la policromía es cálido, con encarnaciones morenas, lo que hace resaltar, aún más, su encanto de Virgen-niña, pleno de pudor, en contraste con la profunda tristeza que expresan sus ojos. Podríamos considerar esta imagen como un claro ejemplo del tipo de dolorosas de Castillo denominado “castizo sevillana” .
En el rostro de "La Esperanza", Castillo plasmó las facciones de una "veinteañera" de negros ojos de cristal y profunda mirada. Las cejas son rectas, con un entrecejo que determina su sereno dolor. La nariz es recta y de correctas aletas.

La boca, de labio inferior algo pronunciado, aparece perfectamente modelada y dibujada con un rictus de dolor que contrae el labio superior, quedando entreabierta, lo que permite observar la talla de la dentadura superior. El mentón aparece acentuado y el cuello está perfectamente anatomizado. La cabeza queda levemente inclinada sobre el lado derecho, siguiendo la dirección de la mirada. Su candoroso rostro queda estigmatizado por la presencia de tres lágrimas, grafismo propio de Castillo, dos en la mejilla derecha y uno en la izquierda. En la mano derecha lleva asido un pañuelo.

Cabe destacar que a finales del siglo XVII y principios del XVIII las vírgenes eran dolorosas, mujeres maduras sufrientes, aunque idealizadas en el dolor. El Barroco trae una dulcificación de esos rostros, y también un aniñamiento. Sin embargo no es hasta el romanticismo, con Juan de Astorga cuando aparecen las llamadas, en el argot escultórico, vírgenes globito, imágenes de cara redonda, de apariencia casi infantil. Sin embargo, ya en el siglo XX, Castillo Lastrucci imprime un giro en esta tendencia y talla vírgenes que toman como canon de belleza al de la mujer andaluza, mujeres guapas, de ojos grandes.

Esta evolución de la imaginería y el papel fundamental que jugó CASTILLO LASTRUCCI hacia las vírgenes inspiradas en mujeres andaluzas fue acogido con gran entusiasmo, prueba de ello fue la gran cantidad de imágenes que realizó no sólo para Sevilla y Andalucía sino para muchas otras ciudades españolas e incluso en el extranjero. La imagen de una mujer del pueblo sublimizada en su belleza sobre los pasos llega directamente a los sentimientos porque se percibe como cercana por todos.
Como dato anecdótico y prueba de esta evolución artística, se sabe que para ejecutar sus tallas tuvo como paradigma a una modelo suya de sus tiempos profanos y vecina del sevillano barrio de San Vicente, llamada María Cos García (Sevilla 1901 – Tenerife 1980).

[ volver ]