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El prolífico
imaginero nace en Sevilla el 27 de febrero de 1.882, hijo de Eduardo Castillo
del Pino, industrial de la sombrerería, con importante industria
montada en la calle Peral, y de Araceli Lastrucci. La familia vivía
en la calle Quesos 36, hoy calle Antonio Susillo. De esta unión
nacieron cuatro hijos: Eduardo, Manuel, Antonio y Amalia. Antonio es bautizado
en la Parroquia de Omnium Sanctorum. Frente al domicilio de la familia,
se encontraba la vivienda taller del escultor Antonio Susillo Fernández,
al que desde muy joven asistía Antonio para aprender modelado.
Fue llevado allí por un sobrino de éste para hacer figuritas
de barro.
Lo que empezó como un juego, se convirtió en profesión, ya que Susillo quedó admirado de la destreza del manejo de la terracota, en la que conseguía modelar con gracia y rapidez cabezas y figuritas, de hecho, cuando niño, Castillo siempre tenía las manos llenas de barro. De este modo, Susillo apartó su interés de su sobrino y se entregó a la destreza de Antonio. Para su formación escultórica acude a la Escuela Provincial de Bellas Artes de Sevilla en la década de los noventa. Se casa con Teresa Muñoz García, en torno a 1.905 y tiene siete hijos. Muy pronto Castillo Lastrucci destacaría como escultor, recibiendo varios premios y una beca de la Diputación Provincial para realizar estudios en los museos de París y Roma. Instala su primer taller en las oficinas de la industria sombrerera de su padre. En este primer periodo realiza relieves, bustos y grupos escultóricos, entre los que no faltaban el tema taurino, su otra gran pasión. Después monta una academia de escultura en los altos de un inmueble de la plaza de San Lorenzo, actual Basílica del Señor del Gran Poder. En octubre de 1.922, un grupo de hermanos de la Hermandad de la Bofetá le encarga las imágenes del misterio del proceso de Cristo ante Anás. Castillo Lastrucci presente en este acto, se comprometió a ejecutar un boceto de dicho trabajo y presentarlo lo antes posible a la hermandad, pues el tiempo para su realización y acabado era muy escaso y el mismo se quería estrenar en la Semana Santa siguiente. Para el labrado y elaboración de su primera obra cofradiera contó con una total libertad artística y de movimiento. El Martes Santo de 1.923 se estrena el misterio de Jesús ante Anás compuesto de siete figuras. El éxito fue total, recibiendo todo tipo de halagos y felicitaciones. A partir de ahí, se multiplican los encargos. Todas las hermandades de Sevilla quieren poseer obras del nuevo imaginero: San Benito, Macarena, Hiniesta, San Esteban... Se traslada a la calle San Vicente 52, en el año de 1.923, donde monta el mejor taller de imaginería que ha existido. En él trabajan entalladores, lijadores, carpinteros y tallistas. De entre sus discípulos destacamos entre otros a sus hijos Manuel y Antonio, José Ovando Merino, Antonio Eslava Rubio, Rafael Barbero Medina o José Pérez Delgado. En los trabajos de talla en retablos y pasos colaboran con el imaginero: Francisco Carrero, Luis Jiménez Espinosa, Manuel Guzmán Bejarano o Antonio Vega Sánchez. Y en faenas de dar aparejos, dorar o grafiar los paños de esculturas se valdría de Antonio Díaz Fernández, Manuel “El de Triana”, o su hijo Adolfo. En su primera etapa ya se da a conocer en las provincias de Huelva, Cádiz, Sevilla y Málaga. Pero su fama hace que los encargos sobrepasen los límites de Andalucía, llegando a zonas de Levante, Extremadura, Ciudad Real y un largo etc. Incluso realiza imágenes para fuera de las fronteras de España. Fue homenajeado por las cofradías de Sevilla en 1.943 y en 1.961. En 1.963 se le concede la Orden de Alfonso X el Sabio. En 1.966, su nombre se da a una calle entre San Vicente y Torneo, antiguamente llamada Rosal. Se llamará Imaginero Castillo Lastrucci. Y por último el Gobernador Civil, don José Utrera Molina le impone sobre el féretro la medalla al Mérito del Trabajo. A los ochenta y cinco años de edad murió el 29 de noviembre de 1967, debido a una insuficiencia cardiaca. Castillo Lastrucci deja, además de sus más de 450 imágenes repartidas por toda la geografía, su sello tanto en sus imágenes, como de hombre bueno, honrado y trabajador. |